Como nacio Nueva Chicago: los origenes del club en Mataderos
La historia de Nueva Chicago desde sus origenes: un club forjado en Mataderos por inmigrantes y trabajadores del barrio.
Hay clubes que nacen en un salon de actas y otros que nacen en la calle, entre el barro y el ruido de los corrales. Nueva Chicago es de los segundos. Para entender de donde viene el Torito hay que caminar primero por Mataderos, ese barrio que se armo alrededor del Mercado de Hacienda y de los frigorificos, con el olor a tierra removida y el trajin de los carreros como paisaje cotidiano.
Un barrio de trabajadores e inmigrantes
A comienzos del siglo pasado, Mataderos no era el barrio prolijo de veredas anchas que conocemos hoy. Era territorio de borde, la frontera entre la ciudad que crecia y el campo que todavia se le resistia. Ahi se instalaron los mataderos municipales, el Mercado Nacional de Hacienda y una poblacion enorme de trabajadores rurales, playeros, matarifes y, sobre todo, inmigrantes que llegaban de Europa buscando un lugar donde levantar una vida nueva.
Esos inmigrantes trajeron consigo, entre otras cosas, la pasion por el futbol que ya se habia instalado con fuerza en Buenos Aires. Y en los barrios de trabajadores, fundar un club de futbol no era un capricho: era una forma de organizarse, de tener un lugar propio, de construir comunidad en medio de la precariedad. Asi como en tantos barrios porteños, en Mataderos un grupo de vecinos entusiastas decidio que el barrio necesitaba su equipo.
El nombre que mira a otro continente
El nombre "Nueva Chicago" no es casual ni caprichoso. Remite a la ciudad norteamericana de Chicago, que en el imaginario de la epoca era sinonimo de industria pesada, de mataderos gigantescos y de una pujanza obrera que impresionaba al mundo. No es dificil imaginar por que un puñado de fundadores, rodeados de corrales y frigorificos en Mataderos, haya sentido que ese nombre les calzaba perfecto: eran, a su manera, la Chicago criolla, la nueva version sudamericana de esa capital de la carne.
Esa eleccion de nombre ya dice mucho de la identidad que el club cargaria para siempre: un club industrial, de laburantes, hijo de la actividad ganadera que le daba de comer al barrio entero.
Los primeros pasos, entre la precariedad y las ganas
Como la gran mayoria de los clubes de esa epoca fundacional del futbol argentino, Nueva Chicago arranco con lo minimo indispensable: una pelota, un terreno baldio o una canchita improvisada, camisetas conseguidas como se podia y una comision de socios que ponia el cuerpo y el bolsillo para que el club sobreviviera. No habia sponsors ni estructuras profesionales. Habia, eso si, un compromiso enorme con sostener algo que le pertenecia al barrio.
Ese espiritu fundacional -mas artesanal que institucional, mas de pasion que de calculo- es el que explica por que, mas de un siglo despues, Nueva Chicago sigue siendo percibido como uno de los clubes mas genuinamente barriales del futbol argentino. No crecio de espaldas a Mataderos: crecio con el, se nutrio de su gente y le devolvio identidad.
Un club que crecio a la par del barrio
A medida que Mataderos se consolidaba como polo productivo de la ciudad -con el Mercado de Hacienda como corazon economico- el club fue ganando terreno simbolico dentro de esa comunidad. Ir a la cancha del Torito era, para varias generaciones, una extension natural de la vida del barrio: se salia del trabajo en el matadero o del turno en el frigorifico y se iba a alentar al equipo.
Esa relacion umbilical entre club y barrio es, probablemente, el rasgo mas distintivo de los origenes de Nueva Chicago. No fue un club que se impuso desde arriba ni que llego de otro lado a instalarse en Mataderos: nacio ahi, de sus propios vecinos, con sus propios codigos.
Por que importa conocer estos origenes
Entender de donde viene un club ayuda a entender por que la hinchada siente lo que siente. Cuando uno ve hoy la pasion con la que se vive cada partido del Torito, esa entrega no aparece de la nada: es la continuidad de una historia que empezo con un grupo de laburantes e inmigrantes que decidieron plantar bandera en Mataderos.
Conocer esta historia, aunque sea en sus trazos generales, es tambien una forma de cuidarla. Cada relato que se transmite de generacion en generacion -en la mesa familiar, en la previa de un partido, en una charla de café frente a la cancha- es parte de lo que sostiene viva la identidad torera. Por eso vale la pena, de tanto en tanto, parar la pelota y mirar para atras: no para quedarse en la nostalgia, sino para entender mejor quienes somos hoy como hinchada.
Nueva Chicago es, ante todo, Mataderos con camiseta. Y esa raiz de barrio trabajador e inmigrante sigue siendo, mas de cien años despues, el verdadero escudo del club.