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La Primera B vuelve a abrir las puertas: Talleres vs Excursionistas, un partido con olor a viejo fútbol

Después de casi 11 años sin público visitante en la categoría, el duelo entre Talleres de Remedios de Escalada y Excursionistas marca un antes y un después. Desde Mataderos miramos con expectativa esta prueba que revive costumbres del barrio y de la cancha.

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Estadio de fútbol de ascenso con tribunas populares difuminadas bajo luz de reflectores nocturnos
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La Primera B está a punto de vivir un momento que muchos creíamos perdido. Este fin de semana, cuando Talleres reciba a Excursionistas, las tribunas volverán a tener visitantes después de casi once años de restricciones. Es una noticia que genera expectativa en todo el ascenso y, desde Mataderos, la seguimos con atención porque el fútbol de barrio se entiende mejor cuando la hinchada completa el paisaje.

La medida llega en un contexto donde la seguridad parece haber dado algunos pasos firmes. Durante casi una década, los partidos de la categoría se jugaron con tribunas locales casi exclusivas. Eso cambió la forma de vivir el fútbol: menos color, menos presión, menos rivalidad sana. Ahora, con este partido como prueba piloto, se busca recuperar algo de aquella esencia que tenía la B cuando era sinónimo de aguante y de trapos flameando en ambas cabeceras.

Desde la perspectiva torera, este tipo de aperturas nos hacen pensar en lo que significa la visita para Nueva Chicago. Nuestro club siempre se caracterizó por llevar gente a todas partes, por hacer sentir el verde y negro más allá de Mataderos. La cantera y la hinchada son dos caras de la misma moneda: una promete jugadores, la otra promete identidad. Ver que la categoría da este paso nos ilusiona con que, más adelante, también podamos volver a vivir clásicos con público de los dos lados.

Talleres y Excursionistas tienen historias distintas pero comparten ese aroma a fútbol de barrio que tanto extrañamos. El partido servirá como termómetro: cómo se comporta la gente, si hay incidentes o si realmente se puede convivir sin que todo termine mal. Es una prueba, nada más y nada menos. Nadie espera que sea perfecto de entrada, pero sí que sea el comienzo de algo más sano y más parecido a lo que conocimos.

En la hinchada de Chicago sabemos de esto. Sabemos lo que es viajar, lo que es cantar en canchas ajenas y lo que es respetar cuando hay que respetar. También sabemos lo que duele cuando te cierran las puertas. Por eso miramos este Talleres-Excursionistas con curiosidad torera. No es nuestro partido, pero es de nuestra familia del ascenso. Si sale bien, abre una puerta que tarde o temprano tendremos que cruzar nosotros también.

La cantera del Torito sigue formando pibes que sueñan con jugar estos partidos algún día, ya sea de local o de visitante. Y la hinchada, esa que heredamos del abuelo y que llevamos con la vieja bandera, sigue esperando que el fútbol vuelva a parecerse un poco más al que nos crió. Este fin de semana es un pequeño paso en esa dirección. Habrá que ver cómo responde la tribuna, cómo responde la policía y cómo responde el propio fútbol argentino.

Desde Mataderos, con el corazón verde y negro, celebramos que se intente recuperar algo de lo que se perdió. No es un detalle menor. Es volver a sentir que la Primera B tiene alma de barrio otra vez. Ojalá sea el primero de muchos partidos con visitantes. El fútbol lo necesita, la gente lo merece y los clubes del ascenso lo venimos pidiendo hace rato.

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