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La televisación de la B Nacional: dos caminos que inquietan al ascenso

La AFA evalúa dos alternativas para los derechos de TV de la Primera Nacional y la B Metropolitana. Desde Mataderos, analizamos qué significa esto para Nueva Chicago y el resto del ascenso argentino.

Publicado el 7 de julio de 2026, 14:05 hs

La AFA movió el tablero y ya puso sobre la mesa dos opciones concretas para resolver la televisación de la Primera Nacional y la Primera B Metropolitana. El tema no es menor: de cómo se resuelva dependerá buena parte de lo que se vea (y lo que se cobre) en las canchas del ascenso durante los próximos años.

Según trascendió, una de las alternativas que se barajan es la continuidad de un modelo similar al actual, con un operador principal que transmita la mayoría de los partidos y algunos resquicios para que los clubes puedan negociar de manera individual sus derechos. La otra opción pasa por un paquete más centralizado, donde la AFA maneje directamente la distribución de las señales y busque un socio estratégico que pague un monto global.

Para un club como Nueva Chicago esto no es un detalle de pasillo. Vivimos de la cancha llena, del aguante de Mataderos y de la pasión que se transmite por la tele los domingos a la tarde. Si el producto se devalúa o se vuelve inaccesible para el hincha común, perdemos todos. Ya sabemos lo que pasa cuando el fútbol del ascenso desaparece de las pantallas: se enfría la mística, bajan las recaudaciones y la cantera pierde visibilidad.

Desde la tribuna verde y negra siempre dijimos que el ascenso no se banca con subsidios ni con promesas. Se banca con competencia sana y con recursos que lleguen de verdad a los clubes. Por eso cualquier decisión sobre la TV tiene que pasar por una discusión seria con los presidentes y no por un acuerdo cerrado en oficinas de Puerto Madero. Chicago, como tantos otros, necesita que el dinero que genere el espectáculo termine ayudando a pagar sueldos en regla, a mantener el estadio y a seguir invirtiendo en las inferiores.

La incertidumbre ya se siente en el barrio. En las charlas de la previa, en el almacén de la esquina o en los grupos de WhatsApp de la hinchada, todos se preguntan lo mismo: ¿vamos a seguir viendo los partidos por la tele de siempre o nos van a obligar a pagar un servicio que pocos pueden bancar? Porque si el precio se va al cielo, el que pierde no es solo el club, es el pibe que no puede ir a la cancha y se queda sin ver al Torito.

No es la primera vez que la AFA prueba fórmulas para el ascenso. Ya pasaron por aquí varios modelos que prometían maravillas y terminaron en litigios o en pantallas vacías. Por eso vale la pena ser cautelosos. Ninguna de las dos alternativas que se evalúan parece resolver de fondo el problema estructural: la brecha enorme que existe entre Primera y el resto. Mientras los de arriba nadan en millones, nosotros seguimos peleando por migajas y por un poco de justicia deportiva.

Desde la hinchada de Nueva Chicago pedimos que la decisión se tome mirando al interior del país y a los barrios. Que se priorice el acceso masivo antes que el negocio puro. Porque si algo caracteriza a este club es que nunca nos vendimos barato. El Torito resiste en la B con la misma gente de siempre, con trapos que pesan historia y con una cantera que sigue dando jugadores con olor a Mataderos.

Falta que se defina el modelo definitivo, pero ya es hora de que los clubes del ascenso hagan oír su voz. No podemos permitir que nos impongan un sistema que nos deje afuera de la jugada. El fútbol argentino se sostiene desde abajo, y si no cuidan la base, tarde o temprano todo el edificio se tambalea. Chicago va a seguir yendo a la cancha con o sin televisión, pero ojalá que esta vez la AFA piense en los que verdaderamente hacemos ruido en la tribuna.

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