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Sergio «Varelita» Varela, el primer ídolo de Nueva Chicago

Antes de que existieran los ídolos modernos hubo un pibe de los años veinte que jugó más de 150 partidos, hizo más de 40 goles y participó de tres ascensos. La historia del primer grande de Mataderos.

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Cuando un club cumple más de un siglo, la memoria se vuelve selectiva: los nombres recientes se recuerdan solos y los antiguos hay que ir a buscarlos al archivo. Sergio "Varelita" Varela es uno de esos nombres que vale la pena rescatar, porque fue el primero de todos.

El primer ídolo indiscutido

Varela jugó en Nueva Chicago durante la década de 1920, hasta 1929. En ese período disputó más de 150 partidos y convirtió más de 40 goles, cifras notables para una época en la que los calendarios eran más cortos y las temporadas más irregulares que las de hoy.

Su marca distintiva, sin embargo, no está en los números individuales: Varela participó de tres ascensos con la camiseta verde y negra. Fue, en los hechos, el jugador que acompañó al club en su etapa de consolidación.

Qué era Nueva Chicago en esos años

Para dimensionar lo que significaba, conviene ubicarse. El club había sido fundado en 1911 por un grupo de jóvenes de Mataderos, en un barrio que todavía olía a corrales y frigoríficos. En 1919 consiguió su primer ascenso a Primera División, y en 1930 repitió, esta vez como campeón de la Asociación Argentina Amateur.

Ese es el paisaje en el que jugaba Varelita: un club joven, de identidad barrial fuerte, que empujaba desde abajo en el fútbol amateur porteño y que necesitaba figuras propias para creerse el proyecto.

El ídolo antes de la palabra «ídolo»

En los años veinte no existía la maquinaria que hoy fabrica referentes: no había televisión, no había camisetas con el apellido en la espalda, no había redes sociales. Un jugador se volvía ídolo por acumulación de tardes y por el boca a boca de la tribuna.

Que su nombre haya sobrevivido cien años en los registros del club, cuando tantos otros de su época se perdieron, es la mejor prueba de lo que significó. En Mataderos, la memoria funciona así: lo que se cuenta de generación en generación es lo que quedó.

Lo que no sabemos

Como siempre en este medio, la aclaración: de Varela conservamos su período en el club, el volumen aproximado de partidos y goles, y su participación en tres ascensos. No tenemos documentación firme sobre su posición exacta en la cancha, su fecha de nacimiento, ni el detalle de su recorrido posterior, y por eso no aparecen en esta nota.

Preferimos entregar cinco datos sólidos sobre un futbolista de hace un siglo antes que veinte líneas de color inventadas alrededor de un apellido.

Varelita, entonces: el primero de la fila torera.

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