Cultura

Dante Liporace y el bodegón de Nueva Chicago: alta cocina en Mataderos

El reconocido chef se suma al nuevo espacio gastronómico del club, uniendo la tradición barrial de los bodegones con la excelencia culinaria. Una iniciativa que busca fortalecer el vínculo entre Nueva Chicago y su barrio.

Publicado el 25 de julio de 2026, 01:50 hs

Mataderos vuelve a ser noticia por algo más que el fútbol. El Club Atlético Nueva Chicago inauguró un nuevo bodegón en sus instalaciones y el protagonista estelar es Dante Liporace, uno de los cocineros más respetados del país, que se suma al proyecto con toda su experiencia y su mirada sobre la identidad porteña.

Según lo informado por eltrecetv, el espacio busca recuperar la esencia de los bodegones clásicos del barrio, esos lugares donde después de la cancha se compartía un guiso, un milanesa o un vino con soda, pero elevando la propuesta a un nivel que dialogue con la alta cocina sin perder nunca el arraigo popular. Liporace, que ya había mostrado interés por la gastronomía ligada a los barrios y sus tradiciones, encontró en Nueva Chicago un lugar natural para esta experiencia.

El Torito de Mataderos no es solo un club de fútbol. Desde su fundación en 1911 por inmigrantes italianos y españoles en los corrales del antiguo Mercado de Hacienda, Chicago siempre estuvo unido a la vida cotidiana del barrio: los matarifes, los frigoríficos, los gauchos urbanos y esa cultura de trabajo y aguante que se respira en cada esquina. El nuevo bodegón pretende ser una extensión de esa historia, un lugar donde socios, hinchas e incluso visitantes puedan comer bien y sentir que están en casa.

Liporace viene trabajando hace años en propuestas que revalorizan ingredientes y recetas criollas. Su participación en este proyecto no es casual: combina su trayectoria en restaurantes de alta gama con una mirada atenta a la cocina popular. Fuentes cercanas al club indicaron que el chef estará involucrado en el diseño de la carta y en la formación del equipo que llevará adelante el día a día del bodegón, con énfasis en productos de la zona y en preparaciones que remiten a los almuerzos de los viejos mataderos.

El espacio se ubicará en las inmediaciones del estadio, buscando convertirse en punto de encuentro antes y después de los partidos, pero también en un destino gastronómico para quienes quieran conocer más de Mataderos más allá del verde y negro. La idea es que funcione de manera regular, no solo en días de partido, y que ofrezca un menú accesible que mantenga el espíritu de bodegón sin caer en precios prohibitivos.

Desde la memoria torera sabemos que Nueva Chicago siempre tuvo una relación especial con su barrio. Los viejos socios cuentan anécdotas de épocas en las que la cancha era un punto de referencia social tanto como deportivo. En ese sentido, iniciativas como este bodegón con firma de alto nivel ayudan a reforzar esa identidad y a generar recursos genuinos para la institución, algo que se valora especialmente en un club que ha vivido ascensos, descensos y momentos económicos complejos siempre con la hinchada como principal sostén.

El anuncio generó expectativa entre los hinchas. Muchos ven con buenos ojos que se traiga un nombre de peso como Liporace, siempre y cuando el lugar mantenga el espíritu de cercanía y calidez que caracterizó a los bodegones históricos de Mataderos y Liniers. No se trata de convertir la cancha en un restaurante exclusivo, sino de enriquecer la experiencia de ser socio o hincha de Chicago con una propuesta gastronómica que esté a la altura de la tradición del barrio.

Por ahora, el club no ha dado detalles precisos sobre la fecha de apertura ni la carta completa, pero el solo hecho de que Dante Liporace haya aceptado ser protagonista de este nuevo capítulo habla de la seriedad del proyecto. En una zona donde la oferta gastronómica se ha ido transformando con el paso de los años, un bodegón con identidad torera y cocina pensada puede convertirse en un nuevo punto de referencia para Mataderos.

Desde la perspectiva histórica, este tipo de cruces entre cultura popular y alta cocina no son tan extraños en Buenos Aires. Recordemos que muchos de los grandes chefs argentinos empezaron o se inspiraron en las cocinas de los barrios y en las recetas que pasaban de generación en generación en familias de inmigrantes. Nueva Chicago, con su historia de esfuerzo y pertenencia, parece el escenario perfecto para que esa tradición siga escribiéndose, ahora con delantal y verde y negro.

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