La ansiedad que se come al Torito: empate sin goles y la urgencia que no afloja
Nueva Chicago no pudo quebrar el cero ante Agropecuario en Mataderos y sumó un punto que sabe a poco. La hinchada siente el peso de una previa que se repite: hay que sumar de a tres ya.
Nueva Chicago empató 0-0 con Agropecuario Argentino en un partido de la fecha 21 de la Primera Nacional que dejó más preguntas que respuestas. El Torito, que necesitaba imperiosamente los tres puntos para seguir prendido en la pelea por los puestos de ascenso, chocó una y otra vez contra un rival ordenado, sólido atrás y con poco interés en arriesgar.
Desde la tribuna se sintió el peso de la ansiedad. El verde y negro salió con la idea de imponer condiciones, pero el primer tiempo fue más de dominio territorial que de claridad. Agropecuario se cerró bien, esperó y cortó cada intento de progresión por las bandas. Los de Mataderos tuvieron la pelota, sí, pero sin generar situaciones netas de gol. Un par de remates de media distancia y poco más.
En el complemento el panorama no cambió demasiado. El equipo de la cantera intentó sumar gente en ataque, pero cada vez que se acercaba al área rival aparecían los mismos problemas: falta de precisión en el último pase y una definición que sigue siendo la gran deuda del plantel. La hinchada, que llenó las tribunas como siempre, empezó a impacientarse. Se escucharon algunos cantitos de aliento, pero también el murmullo de la bronca cuando el reloj avanzaba y el cero no se movía.
Este empate deja al Torito en una situación incómoda. No es solo un punto perdido en casa, es la sensación de que el equipo no termina de encontrar el rumbo que todos esperamos. La cantera sigue dando jugadores con garra y con identidad, eso no se discute, pero arriba hace falta más contundencia. Y el tiempo apremia.
Lo positivo, si se quiere buscar algo, es que al menos no se perdió. En un campeonato tan parejo, sumar siempre sirve, aunque esta vez sepa amargo. Ahora viene una nueva semana de trabajo y otra previa que ya se siente pesada. La hinchada de Nueva Chicago, como siempre, va a estar ahí, empujando desde la tribuna y recordando que este club se sostiene con aguante y con memoria.
Queda la bronca de no haber podido ganar en casa, pero también la certeza de que hay que seguir. El ascenso no se regala y el Torito tiene que demostrar que está a la altura de esa exigencia. La ansiedad es grande, la responsabilidad también. Mataderos espera que el próximo partido traiga los tres puntos que tanto necesitamos.