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Los ascensos de Nueva Chicago en 1981 y 2006: lo documentado y lo que sigue en discusión

Dos de los seis ascensos toreros tienen versiones que no coinciden entre sí. En lugar de elegir la más linda, ponemos las fuentes sobre la mesa y marcamos qué falta resolver.

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De los seis ascensos de Nueva Chicago a Primera División, cuatro están documentados de manera consistente. Dos, no. Esta nota es sobre esos dos, y sobre por qué preferimos decirlo antes que maquillarlo.

1981: el campeonato de Primera B

Lo que las fuentes especializadas del ascenso sostienen es lo siguiente: el 7 de noviembre de 1981, Nueva Chicago se consagró campeón de la Primera B y ascendió tras ganar 1 a 0 a Estudiantes de Buenos Aires, con un gol de penal de Mario Franceschini. El equipo era dirigido por Roberto "Pipo" Ferreiro, y Franceschini terminó como goleador de aquel campeonato con 27 tantos.

Es un relato redondo. El problema es que otro registro histórico del club describe para esa etapa dos finales perdidas ante Deportivo Español, por 0-2 y 2-3, lo que no encaja con la versión anterior.

Nuestra hipótesis de trabajo —y la marcamos como hipótesis, no como conclusión— es que esas finales perdidas corresponden en realidad a 1966, cuando el club enfrentó al mismo rival. Pero no pudimos confirmarlo, y sin confirmación no lo damos por resuelto.

Lo que sí queda firme: 1981 fue un año de ascenso para Chicago, y Mario Franceschini fue el goleador de ese campeonato con 27 goles. Esos dos hechos no están en disputa.

2006: el ascenso de los tres entrenadores

El ascenso de 2006, conseguido vía Primera B Nacional, tiene un problema distinto: no es el resultado lo que falta, sino saber quién estaba en el banco el día decisivo.

Durante esa temporada, Nueva Chicago tuvo tres entrenadores: Sergio Batista, luego la dupla Jorge Traverso y Roberto Vega, y finalmente Rodolfo Motta. No logramos determinar con certeza cuál de los tres dirigía en el momento exacto del ascenso.

Podríamos poner el nombre más probable y nadie nos diría nada. No lo vamos a hacer.

Por qué publicamos una nota sobre lo que no sabemos

Porque un archivo con huecos declarados vale más que un archivo completo e inventado.

Este medio despublicó notas propias por contener datos que no podía sostener. La lección que sacamos no fue "escribir menos": fue escribir con las fuentes a la vista. Cuando dos registros se contradicen, el trabajo honesto no es elegir el que suena mejor, sino mostrar la contradicción y decir qué haría falta para resolverla.

Qué haría falta para cerrar estos dos casos

Concretamente:

  • Para 1981: la crónica de un diario de la época del 7 de noviembre de 1981, o la planilla oficial del campeonato de Primera B de esa temporada.
  • Para 2006: la ficha del partido del ascenso con el cuerpo técnico consignado, o una nota periodística de esos días.

Si algún socio, hincha o coleccionista tiene ese material —un recorte, una revista, una foto de la planilla—, este medio lo publica con el crédito correspondiente y actualiza las notas donde corresponda.

El archivo de un club de barrio no lo escribe un algoritmo. Lo escriben los que guardaron el diario.

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