Nueva Chicago debe mirar de reojo a Los Andes y seguir construyendo desde la cantera
Tras la victoria de Los Andes sobre Chaco For Ever, la Primera Nacional se pone más exigente. Desde Mataderos, el Torito sabe que la cantera y el aguante de la hinchada siguen siendo las verdaderas fortalezas para pelear los puestos de arriba.
La Primera Nacional no da respiro y cada fecha deja enseñanzas que en Mataderos conviene tomar con atención. El triunfo de Los Andes por 2-0 ante Chaco For Ever el miércoles pasado volvió a mostrar que los equipos del Ascenso están cada vez más parejos y que cualquier descuido se paga caro.
Desde la tribuna verde y negra, muchos hinchas miraron ese resultado con interés. Los Andes sumó puntos importantes y se mantiene en la conversación por los primeros lugares, algo que obliga a Nueva Chicago a no aflojar. Nuestro plantel viene mostrando un crecimiento sostenido, pero la ansiedad de la previa siempre está presente: ¿alcanzará con lo que tenemos o habrá que ajustar alguna pieza?
Lo que más resalta en esta altura del campeonato es la importancia de la cantera. Mientras algunos clubes apuestan fuerte por nombres que vienen de afuera, el Torito sigue apostando a los pibes que se forman en el barrio. Esa identidad es la que nos diferencia y la que nos ha permitido aguantar años duros tanto en la B como en la Primera. La hinchada lo sabe y lo vive en cada partido: el trapo, el cantito y el aliento no se negocian.
La rivalidad histórica con varios equipos del Ascenso también juega su partido. No es solo cuestión de tabla; es cuestión de orgullo y de defender lo que se construyó con esfuerzo y con memoria. Los Andes demostró solidez en defensa y efectividad arriba, características que Chicago también viene trabajando bajo las órdenes del cuerpo técnico. La diferencia está en los detalles, en esa cuota extra de hambre que aparece cuando la tribuna empuja.
Mirar la tabla hoy genera una mezcla de expectativa y realismo. No hay que ilusionarse de más ni caer en el pesimismo barato. La temporada es larga y todavía falta mucho para definir quiénes pelearán por el ascenso directo y quiénes irán a los reducidos. Lo que sí está claro es que la cultura del aguante de Nueva Chicago es un plus que pocos tienen. Esa mística de Mataderos, forjada entre corrales y frigoríficos, se traduce en la cancha cuando más se necesita.
Desde la redacción de Torito Verde, siempre insistimos en lo mismo: el club se juega tanto en el césped como en la tribuna y en las inferiores. Los pibes que hoy entrenan en la cancha de la calle Jonte son la promesa de que el barrio nunca se quedará sin respuestas. Por eso, más allá del resultado de Los Andes, el foco debe estar puesto en seguir consolidando el plantel, cuidando a los jóvenes valores y manteniendo esa identidad que nos hace únicos.
La próxima fecha ya se viene y con ella la ansiedad de siempre. Habrá que ver cómo responde el equipo, cómo responde la gente y cómo responde esa mezcla de historia y presente que hace grande a Nueva Chicago. Porque si algo quedó demostrado en esta fecha 8 es que en la Primera Nacional no alcanza solo con buenos nombres: hace falta corazón, orden y un banco de suplentes que responda. Y en eso, el Torito tiene con qué pelear.