Visitantes en el Ascenso: la última vez que un equipo de Primera bajó a la B Nacional
Repasamos el historial de descensos de equipos de Primera División al Ascenso y analizamos por qué cada vez es más difícil que un grande caiga al Nacional. ¿Estamos ante una brecha que se agranda?
El ascenso y descenso en el fútbol argentino siempre generaron pasión y polémica. Pero en los últimos años, ver a un equipo de Primera División cayendo al Nacional se convirtió en algo cada vez más extraño. La pregunta que muchos hinchas se hacen es clara: ¿cuándo fue la última vez que un visitante del Ascenso, un grande, bajó de categoría?
La respuesta nos lleva al año 2011. Ese fue el último registro de un equipo considerado “grande” o con historia en Primera que terminó descendiendo al Nacional. Desde entonces, el sistema de promedios, los formatos de torneos y hasta la brecha económica y deportiva entre las divisiones han hecho que sea una rareza que un equipo de la elite termine en el Ascenso.
Aquella temporada 2010-2011 fue dramática. River Plate, uno de los clubes más importantes del país, terminó descendiendo tras perder la promoción ante Belgrano de Córdoba. Ese momento marcó un antes y un después. No solo por lo que significó para la institución millonaria, sino porque desde entonces no se volvió a repetir un caso similar con equipos de ese calibre.
Desde ese momento, los descensos han sido protagonizados principalmente por equipos que ya venían con problemas estructurales o que no lograron consolidarse en la máxima categoría. San Martín de San Juan, Tigre en algunas oportunidades, o clubes como Arsenal y Patronato han sido los que sufrieron el golpe en temporadas recientes, pero ninguno de ellos pertenece al grupo de los cinco grandes ni a los denominados “históricos” con peso pesado en la A.
¿Por qué cuesta tanto que un grande baje hoy? Hay varios factores. El primero es económico: los ingresos por televisión, sponsorship y taquilla crean una diferencia abismal. El segundo pasa por el plantel: los equipos de Primera suelen tener planteles más profundos y con mayor jerarquía, lo que les permite salir de los puestos de abajo con mayor facilidad. Y el tercero es reglamentario: los promedios siguen protegiendo a los grandes en muchos casos, aunque ya no con la misma fuerza que antes.
En la hinchada de Nueva Chicago sabemos bien lo que es pelear el Ascenso desde abajo. Miramos con respeto y un poco de envidia esa brecha. Porque para nosotros cada punto en la Primera Nacional vale oro, mientras que para muchos de Primera parece que el descenso es casi una anécdota lejana. Esa distancia se nota también en las canchas: cuando un equipo del Ascenso enfrenta a un grande en Copa Argentina, la diferencia salta a la vista.
¿Volveremos a ver a un grande descendiendo? Es una incógnita que genera debate en cada previa. Algunos creen que el fútbol argentino necesita más competitividad real y que un descenso de un equipo grande oxigena el sistema. Otros sostienen que el daño institucional y social que genera es demasiado alto. Lo cierto es que desde el caso de River en 2011, el Ascenso se ha mantenido relativamente “puro” de visitantes ilustres.
En Mataderos seguimos creyendo que el fútbol se juega con garra y con hinchada. Quizás por eso nos ilusionamos con que algún día la cantera y el aguante del barrio puedan llevarnos de vuelta a Primera sin que nadie nos regale nada. Mientras tanto, miramos con atención cómo se mueve la tabla de promedios y nos preguntamos si este 2025 traerá alguna sorpresa que rompa la tendencia.
El Ascenso sigue siendo tierra de guerreros. Y los grandes, por ahora, parecen haber encontrado la forma de quedarse en su lugar. Pero el fútbol argentino siempre guarda sorpresas. Y cuando menos lo esperemos, puede aparecer un nuevo capítulo en esta historia de subidas y bajadas.