Chacarita cayó ante Chicago y se hunde en la zona roja
Nueva Chicago se impuso en el clásico barrial y dejó a Chacarita Juniors complicada en la tabla de posiciones de la Primera Nacional. Un resultado que revive la rivalidad histórica entre Mataderos y San Martín.
Nueva Chicago volvió a ganar y, de paso, complicó aún más la situación de su clásico rival de toda la vida. Chacarita Juniors cayó en su visita a Mataderos y se metió de lleno en la zona roja de la Primera Nacional, sumando una nueva derrota que lo deja al borde del abismo.
El Torito, fiel a su identidad barrial, supo aprovechar las oportunidades y se llevó los tres puntos en un partido cargado de tensión y con la presencia masiva de la hinchada de Mataderos. Más allá del resultado deportivo, el cruce volvió a poner en el centro de la escena la histórica rivalidad entre dos barrios obreros de la ciudad: Mataderos y San Martín.
Desde la platea de la cancha de Chicago, donde se respira historia de corrales y frigoríficos, el triunfo se vivió con la intensidad de siempre. Los hinchas del verde y negro celebraron cada avance como si fuera una revancha de aquellos duelos de los años setenta y ochenta, cuando ambos equipos se cruzaban con frecuencia en ascensos y descensos.
Chacarita, por su parte, acumula problemas. La derrota lo hunde en la tabla y genera preocupación en un plantel que no logra encontrar regularidad. Los dirigidos por el técnico que asumió hace poco tiempo no consiguieron imponer su juego y terminaron cediendo ante un Chicago que, sin hacer ruido, viene cumpliendo una campaña sólida en la categoría.
El partido tuvo todos los condimentos de un clásico: roces, interrupciones y un arbitraje que fue discutido por ambos lados. Pero lo que quedó claro es que Nueva Chicago, con su mística de barrio, supo ser más efectivo. Los goles llegaron en momentos clave y permitieron al local manejar los tiempos del segundo tiempo con mayor tranquilidad.
Para los socios de toda la vida de Mataderos, este tipo de victorias valen doble. No solo por los puntos, sino porque significan mantener el orgullo ante el vecino de toda la vida. Desde la fundación del club en 1911 por inmigrantes y trabajadores del Frigorífico Anglo, Nueva Chicago ha hecho de su arraigo barrial su principal fortaleza.
Ahora Chacarita deberá rearmarse rápido. La zona roja no perdona y los próximos compromisos serán decisivos para evitar el descenso. Mientras tanto, Chicago suma confianza y sigue mirando hacia arriba en la tabla, con la tranquilidad que da ganar un partido que, para la hinchada, nunca es uno más.
La rivalidad entre ambos clubes trasciende lo futbolístico. Es parte de la identidad de dos barrios que crecieron al compás de los mataderos y los inmigrantes italianos y españoles que poblaron estas tierras a principios del siglo pasado. Cada vez que se enfrentan, la cancha de Chicago se transforma en un símbolo de resistencia barrial.
Desde las tribunas se escucharon los cantos de siempre, aquellos que hablan de “el Torito de Mataderos” y que recuerdan a las glorias del pasado. Porque en Nueva Chicago la memoria es larga y cada triunfo contra Chacarita se guarda como un trofeo más en la rica historia del club.