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Chicago cortó la racha y mandó a Chacarita al abismo del descenso

El Torito Verde se sacó la presión de encima con una victoria clave que no solo frena la seguidilla de resultados negativos sino que, además, complica seriamente a Chacarita en la tabla de promedios. Desde Mataderos se respira alivio, pero la hinchada ya mira lo que viene.

Publicado el 13 de julio de 2026, 03:55 hs

Por fin. Después de varias fechas donde el equipo parecía haber perdido el rumbo, Nueva Chicago consiguió una victoria que vale oro. No solo porque corta una racha que empezaba a generar ansiedad en Mataderos, sino porque además dejó a Chacarita en una posición muy delicada en la tabla de promedios, prácticamente al borde del abismo del descenso.

Desde la previa se sentía que este partido tenía un peso distinto. La hinchada llegó con la bandera bien alta, como siempre, pero con esa mezcla de expectativa y preocupación que se viene instalando en las últimas semanas. El barrio necesita resultados y el equipo respondió. No fue un partido brillante de principio a fin, pero sí tuvo esa garra torera que tanto pedimos desde la tribuna.

Lo más importante es que el plantel mostró carácter. Cortar una mala racha nunca es fácil, sobre todo cuando la ansiedad empieza a jugar en contra. Los muchachos salieron a morder desde el arranque y eso se notó. La defensa se ordenó mejor, el medio recuperó pelotas importantes y arriba apareció esa cuota de efectividad que tanto nos había faltado.

Desde la cantera también hay que destacar el aporte. Varios pibes del club vienen empujando fuerte y algunos ya están teniendo minutos clave. Eso es lo que siempre dijimos: la promesa del barrio tiene que ser parte de la solución cuando las cosas se complican. No es relleno, es futuro.

Chacarita, por su lado, se va con las manos vacías y con una situación que se pone cada vez más fea. El Funebrero sabía que este era un partido bisagra y no lo pudo aprovechar. Ahora la presión pasa a ser toda de ellos. Para nosotros, en cambio, significa poder respirar un poco y empezar a mirar la tabla con otra cara.

Igual, nadie acá se duerme. La hinchada de Chicago es de las que no se conforma fácil y con razón: sabemos lo que cuesta mantenerse. Por eso, más allá del alivio del triunfo, la expectativa ya está puesta en lo que viene. Hay que seguir sumando, hay que seguir mostrando esa identidad de barrio que nos diferencia.

Este triunfo tiene gusto a revancha. No solo por los puntos, sino porque devuelve un poco de esa confianza que se había empezado a resquebrajar. La tribuna lo sintió, el equipo lo reflejó en la cancha. Ahora viene lo más difícil: mantener el nivel y no aflojar.

Desde Mataderos se vuelve a cantar con otra fuerza. El trapo verde y negro flamea con orgullo otra vez. No es momento de ilusionarse de más, pero sí de reconocer que cuando el Torito agarra confianza, es difícil pararlo. La cantera sigue dando señales, la hinchada no afloja y el barrio sigue empujando.

Queda mucho campeonato por delante y la categoría es traicionera. Pero noches como esta son las que nos recuerdan por qué seguimos yendo a la cancha con la misma pasión de siempre. Chicago ganó, cortó la mala racha y, de yapa, le complicó la vida a un rival directo. Ahora a seguir.

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