Repudio en Mataderos: un periodista hincha de Chicago denunció agresiones y robos de la barrabrava
Un comunicador identificado con Nueva Chicago sufrió agresiones físicas y el robo de sus pertenencias por parte de un sector de la barra brava del club. El hecho generó inmediato repudio en el barrio y entre los hinchas históricos.
Un periodista y ferviente hincha de Nueva Chicago denunció públicamente haber sido agredido y robado por un grupo vinculado a la barrabrava del club. El episodio, ocurrido en las inmediaciones del estadio, generó un fuerte repudio en Mataderos y entre los socios de toda la vida que defienden la identidad pacífica del Torito.
Según el relato del comunicador, que prefirió mantener su identidad en reserva por temor a represalias, los hechos se produjeron cuando se dirigía a cubrir un evento relacionado con el club. Un grupo de personas identificadas con la facción más violenta de la hinchada lo interceptó, lo golpeó y le sustrajo su teléfono celular, dinero y elementos de trabajo.
"Esto no representa a la hinchada de Chicago ni al barrio", expresó un socio histórico del club que pidió no ser nombrado. Desde hace años, Mataderos y Nueva Chicago han convivido con la sombra de estos grupos que, según los más viejos del lugar, no respetan la memoria de los inmigrantes y matarifes que fundaron la institución en 1911.
El caso fue puesto en conocimiento de las autoridades policiales y judiciales. Desde el medio especializado Doble Amarilla se difundió la denuncia, lo que amplificó el repudio en el ambiente del fútbol argentino. En las redes sociales de hinchas del Torito, el mensaje fue unánime: violencia cero dentro y fuera de la cancha.
Desde hace décadas, Nueva Chicago sufre el flagelo de las barras bravas que se adueñan de un espacio que, en origen, pertenecía a los vecinos de los corrales y frigoríficos. Los idolos históricos del club, aquellos que jugaron por la camiseta sin pedir nada a cambio, siempre se mantuvieron alejados de estos circuitos de violencia y extorsión.
"El verde y negro es del barrio, no de los que vienen a robar y pegar", se escucha en los cafés de Mataderos donde todavía se reúnen los hinchas de la vieja guardia. La fundación del club en el corazón del antiguo mercado de hacienda tuvo como principio la unión de los trabajadores y no la división violenta.
Desde la Comisión Directiva del club no se emitieron comunicados oficiales, aunque fuentes cercanas indicaron que se repudia cualquier acto de violencia que dañe la imagen de la institución. El estadio Nueva Chicago, patrimonio del barrio, debería ser un espacio de encuentro y no de temor.
El periodista agredido trabaja desde hace años difundiendo la historia y la actualidad de Nueva Chicago. Su labor, precisamente, busca preservar la memoria torera y contar las anécdotas de los que construyeron el club a pulmón. Que sea víctima de quienes dicen representar a la hinchada resulta doblemente doloroso para los que crecieron a diez cuadras de la cancha.
Este tipo de hechos no son aislados en el fútbol argentino, pero en Mataderos duelen más porque rompen con la esencia obrera y de barrio que siempre caracterizó a Nueva Chicago. Los viejos socios recuerdan épocas de ascensos y descensos donde la hinchada acompañaba sin pedir nada a cambio, solo por el amor a los colores.
Es necesario que las autoridades del club, junto con la hinchada sana y los organismos de seguridad, tomen cartas en el asunto para que episodios como este no se repitan. Mataderos merece una Nueva Chicago libre de violencia, fiel a su historia de corrales, inmigrantes y gauchos urbanos que forjaron la identidad del Torito Verde.