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El Cervecero no pudo quebrar a Chicago y se llevó un empate sin goles

Nueva Chicago sumó un punto valioso de visitante ante Quilmes en un partido trabado donde la solidez defensiva del Torito fue más fuerte que las ideas del local. La hinchada valoró el aguante y la entrega en un clásico de la B.

Publicado el 12 de julio de 2026, 03:35 hs

Nueva Chicago volvió a Mataderos con la frente alta después de igualar 0-0 ante Quilmes en el Centenario. El Torito demostró una vez más que, aunque no siempre convierte, sabe sufrir y plantarse de igual a igual contra rivales que llegan con mayor rodaje.

El partido fue de esos que se definen por detalles y por la actitud. El Cervecero salió con la presión de ser local y de tener que sumar de a tres para no perderle pisada a los de arriba, pero se topó con un Chicago bien parado, compacto y con la lección bien aprendida: atrás no pasaba nadie. La defensa, comandada por el experiencia de los centrales, fue un muro que frustró cada intento quilmeño.

Desde el vamos se vio un trámite chivo. Quilmes manejó la pelota pero sin profundidad real. Chicago, por su parte, apostó al contraataque rápido y a las pelotas paradas, aunque le costó llegar con claridad al arco rival. La ansiedad del local se fue notando a medida que pasaban los minutos sin poder romper el cero.

En el segundo tiempo el panorama no cambió demasiado. El Cervecero metió cambios buscando frescura en ataque, pero el Torito siguió firme. Hubo un par de llegadas peligrosas de ambos lados, un palo que salvó a uno y otra jugada que casi termina en gol en contra, pero la suerte (o la buena colocación) estuvo del lado verde y negro.

Lo que más se valoró desde la tribuna visitante fue el compromiso del plantel. No fue un partidazo de fútbol, es cierto, pero sí fue un partidazo de carácter. En la B, donde los detalles definen, sumar de a uno afuera contra un candidato siempre es un resultado para festejar. La hinchada lo entendió y lo cantó hasta el final.

Ahora el foco pasa a la cantera y a cómo se sigue armando este equipo de cara a lo que viene. Hay varios pibes que están empujando desde abajo y que pueden dar una mano en los próximos compromisos. La idea es mantener esa mezcla de experiencia y juventud que viene funcionando en los últimos encuentros.

Desde Mataderos sabemos que este Chicago no siempre va a regalar goles, pero sí entrega garra y sentido de pertenencia. El empate ante Quilmes refuerza esa idea: no es fácil quebrarnos. Falta mucho campeonato todavía y la ansiedad por sumar de a tres está intacta, pero también está la convicción de que este grupo tiene con qué pelear.

La próxima en casa será clave. La hinchada ya empieza a preparar el trapo y el aliento para recibir al próximo rival. Porque si algo caracteriza a este club es que, más allá del resultado, la tribuna siempre responde. Y el equipo lo sabe.

En definitiva, un punto que sabe a poco en cuanto a lo futbolístico pero que vale oro en lo anímico. El Torito sigue en la pelea, con la misma humildad de siempre y con la certeza de que en Mataderos nadie baja los brazos.

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