El fútbol del ascenso argentino: ¿llegará alguna vez a la televisión abierta?
La transmisión del ascenso sigue siendo un tema pendiente para miles de hinchas. En Mataderos, como en tantos barrios, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuándo se podrá ver a Nueva Chicago por la pantalla abierta?
El debate sobre la televisación del fútbol de ascenso vuelve a instalarse cada temporada. Para los clubes del Nacional B y la Primera B, como Nueva Chicago, la posibilidad de llegar a la televisión abierta no es solo una cuestión de visibilidad: es una forma de mantener vivo el vínculo con el barrio y con una hinchada que sigue llenando la cancha aunque los reflectores brillen lejos.
Desde hace años, el ascenso argentino se transmite principalmente a través de señales de cable o plataformas de streaming de pago. Eso deja afuera a un público amplio que, en barrios como Mataderos, no siempre cuenta con las suscripciones necesarias. En las charlas de café con socios de toda la vida surge siempre la misma inquietud: “¿Por qué no se puede ver al Torito por la tele abierta como pasaba antes?”.
Históricamente, la transmisión abierta del ascenso tuvo momentos puntuales. Durante algunos ciclos de los ’90 y principios de los 2000, ciertos partidos de Primera B y Nacional B se emitieron por canales de aire, generalmente los domingos a la tarde. Esos encuentros quedaban grabados en la memoria colectiva del barrio, porque permitían que abuelos, padres e hijos compartieran el mismo living para alentar al equipo de siempre.
Hoy la realidad es otra. Los derechos de televisación se concentran en pocas manos y los contratos priorizan las categorías superiores. Para los clubes del ascenso, esto representa una pérdida de ingresos y, sobre todo, de popularidad. En el caso de Nueva Chicago, que mantiene una identidad fuertemente ligada a Mataderos, la falta de exposición televisiva abierta limita el crecimiento de su marca y el arraigo de nuevas generaciones.
“El ascenso es la esencia del fútbol argentino”, suele repetir más de un hincha veterano en las tribunas del estadio. Y tiene razón. Ahí están los planteles formados en las inferiores, los idolos que vuelven al club que los vio nacer y las rivalidades barriales que se viven con pasión pero sin los excesos del espectáculo masivo. Sin embargo, esa esencia queda muchas veces confinada a quienes pueden pagar por verla.
Desde la Asociación del Fútbol Argentino se han anunciado en distintas oportunidades proyectos para dar mayor difusión al ascenso. Algunas voces han hablado de un canal específico o de acuerdos con señales estatales para emitir al menos un partido por fecha en abierto. Hasta el momento, ninguno de esos anuncios se concretó de manera sostenida.
En Mataderos, mientras tanto, la hinchada sigue yendo a la cancha. Los más jóvenes buscan los resúmenes en redes sociales y los más grandes cuentan anécdotas de cuando el Torito salía por Canal 9 o por Telefe en alguna fecha especial. La memoria torera se mantiene viva a través de fotos viejas, recortes de diarios y conversaciones en los bares de la avenida De los Corrales.
El desafío es claro. Si el fútbol argentino quiere seguir siendo un fenómeno popular y no solo un producto premium, deberá encontrar la forma de que los clubes del ascenso vuelvan a las pantallas abiertas. Para Nueva Chicago y para decenas de instituciones con historia similar, no se trata solo de ratings: se trata de preservar la cultura de barrio que dio origen al deporte nacional.
Mientras se resuelve esa ecuación, los hinchas del verde y negro seguirán llenando las tribunas cada domingo. Porque en Mataderos el amor por la camiseta no depende de si sale por aire o por cable. Pero nadie duda que, si algún día el ascenso vuelve a la televisión abierta, el festejo en las calles del barrio va a ser doble.