La seguidilla de visitantes que espera a Chicago tras el empate en Paraná
Después de sumar un punto valioso ante Patronato, Nueva Chicago encara una racha de tres salidas consecutivas que marcarán su suerte en la temporada. La memoria torera repasa cómo el equipo ha afrontado históricamente estos tramos duros fuera del estadio.
Tras el empate sin goles ante Patronato en Paraná, Nueva Chicago regresó a Mataderos con la sensación de haber sumado un punto importante ante un rival directo. Sin embargo, el calendario inmediato no da respiro: el Torito encara ahora una seguidilla de tres partidos como visitante que definirán gran parte de su suerte en el campeonato.
El equipo dirigido por Ariel Picco visitará sucesivamente a Deportivo Madryn, Gimnasia de Mendoza y All Boys. Tres plazas difíciles, tres escenarios donde el verde y negro históricamente ha sufrido pero también ha dado golpes memorables. Desde la perspectiva de la memoria barrial, estos tramos de agenda apretada fuera de casa siempre fueron pruebas de carácter para una hinchada que nunca midió el esfuerzo por acompañar.
El punto conseguido en Entre Ríos dejó a Chicago en una posición expectante en la tabla. Si bien no fue un partido brillante, la solidez defensiva y la entrega colectiva permitieron sumar ante un equipo que venía en alza. Ahora, el desafío es repetir esa consistencia lejos de Mataderos, donde el apoyo de la hinchada se siente con más fuerza.
En la historia reciente del club, las seguidillas de visitantes han tenido resultados dispares. En el ascenso de 2014, por ejemplo, Chicago consiguió puntos clave en canchas ajenas que terminaron siendo decisivos. En cambio, en otros torneos, la falta de efectividad fuera de casa condenó al equipo a pelear los promedios. Los más viejos del barrio recuerdan cómo en los años ochenta, con la cancha de la Avenida de los Corrales todavía en construcción, el equipo viajaba con lo puesto y sacaba resultados impensados.
El plantel sabe que no hay margen para errores. Cada punto que se deje en el camino pesará el doble en una categoría tan pareja como la Primera Nacional. Por eso, el cuerpo técnico trabaja en la recuperación física y en ajustar detalles tácticos pensando en esos tres duelos consecutivos.
Desde Mataderos se mira con respeto pero sin temor. La cultura del club, forjada entre corrales y frigoríficos, siempre valoró más el aguante que el resultado fácil. La hinchada ya se organiza para acompañar en cada uno de esos desplazamientos, porque sabe que el Torito, cuando se juega la identidad lejos de casa, suele responder con garra.
Queda por ver cómo responderá este plantel ante la exigencia. Lo concreto es que después de Paraná viene una agenda que no perdona y que obligará al equipo a mostrar su mejor versión lejos del barrio. La seguidilla clave ya está marcada en el calendario y el verde y negro se prepara para afrontarla con la misma pasión de siempre.