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El VAR y la bronca en Primera Nacional: otra vez la incertidumbre que nos carcome

El polémico fallo del árbitro que anuló un gol de Estudiantes de Caseros por “inelegibilidad” volvió a poner sobre la mesa la falta de claridad en el reglamento y cómo eso afecta la confianza de los hinchas.

Publicado el 20 de julio de 2026, 18:25 hs

El escándalo que se armó en la Primera Nacional después que un árbitro anuló un gol de Estudiantes de Caseros por aplicar de forma confusa la regla de “inelegibilidad” dejó otra vez a la hinchada con la sangre hirviendo. No es la primera vez que pasa, pero cada vez duele más porque parece que el reglamento se interpreta como se le canta al juez de turno.

Desde Mataderos lo miramos con atención porque Nueva Chicago ya sabe lo que es sufrir fallos arbitrales que te cambian la cara al partido. El Torito ha vivido varias de esas noches en las que te vas con la sensación de que te robaron algo que era tuyo. Y aunque esta vez no fuimos los damnificados directos, el caso de Estudiantes nos sirve para volver a hablar de lo mismo: la necesidad de que las reglas sean claras, que se expliquen bien y que no queden sujetas a la interpretación personal de cada referí.

Lo que más bronca genera es la falta de uniformidad. Un domingo un árbitro deja seguir una jugada parecida y al siguiente te lo anulan con la misma cara de póker. Eso no es profesionalismo, es improvisación. Y en una categoría tan competitiva como la Primera Nacional, donde cada punto vale oro, estos fallos terminan definiendo ascensos, permanencias y, sobre todo, la fe de la gente en el fútbol argentino.

La hinchada de Chicago, como la de tantos otros barrios, no pide privilegios. Pide coherencia. Que el VAR sirva realmente para corregir errores groseros y no para generar más confusión. Porque si encima el árbitro de campo y el del monitor no se ponen de acuerdo en dos minutos, el partido se enfría, la tribuna se calienta y al final todos salimos perdiendo.

Desde la cantera hasta la tribuna de Mataderos, el club se sostiene en la idea de que el aguante tiene que ir acompañado de reglas justas. No podemos seguir dependiendo de que un juez tenga un buen o mal día para definir si un gol vale o no. Eso no es fútbol, eso es ruleta rusa.

Ojalá este escándalo sirva para que desde AFA y la Comisión de Árbitros revisen los protocolos. Que se capacite mejor, que se unifiquen criterios y que, sobre todo, se le dé prioridad a que el hincha entienda por qué se tomó una decisión. Porque si ni los periodistas especializados logran explicarlo bien, ¿qué esperanza le queda al de la popular que va con la bandera del abuelo?

En Nueva Chicago creemos que el fútbol se juega en la cancha, pero se defiende también en las oficinas. Y mientras sigan apareciendo estos fallos inexplicables, la bronca va a seguir creciendo. El Torito ya demostró mil veces que sabe sufrir y levantarse. Ahora falta que las autoridades del fútbol demuestren que también saben corregir sus errores antes de que sea demasiado tarde.

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