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Empate ante Rafaela: Chicago cierra la primera rueda con más dudas que certezas

El Torito sumó un punto en Mataderos que le permite seguir en la pelea, pero dejó sensaciones encontradas. La hinchada se va con la incertidumbre de un equipo que muestra garra pero aún no termina de consolidarse.

Publicado el 18 de julio de 2026, 05:35 hs

Nueva Chicago cerró la primera rueda del campeonato con un empate en casa ante Atlético Rafaela. El resultado, si bien sirve para no perder pisada en la tabla, deja más interrogantes que respuestas en un plantel que viene mostrando altibajos semana tras semana.

Desde la tribuna se vio un equipo con carácter, sobre todo en el segundo tiempo, pero también con falencias que se repiten: falta de precisión en los últimos metros y una tendencia a sufrir cuando el rival se cierra bien atrás. El empate en Mataderos fue justo por lo que se vio en cancha, aunque la hinchada se fue con esa bronca contenida de quien esperaba un poco más para ilusionarse de verdad.

Lo positivo pasa por la actitud. El equipo no se bajó nunca, corrió hasta el final y mostró esa garra que siempre pedimos los de Mataderos. En inferiores venimos viendo pibes con hambre y en el primer equipo algunos de ellos ya empiezan a asomar. Ese es el camino que no hay que abandonar: la cantera tiene que ser la columna vertebral si queremos construir algo sólido y no depender siempre de refuerzos de afuera.

Sin embargo, la ansiedad se siente. La previa de cada partido viene cargada de esa mezcla de esperanza y miedo a que se repitan errores del pasado. Rafaela no fue un rival fácil, pero tampoco de los que te hacen sufrir de más. El punto conseguido mantiene a Chicago en la conversación de los de arriba, aunque lejos de esa regularidad que se necesita para pelear en serio.

La hinchada, como siempre, estuvo a la altura. El trapo en la popular, el cantito que no para y ese aguante que se hereda de generación en generación. En Mataderos sabemos que el fútbol se juega también en la tribuna, y ahí nunca fallamos. Pero el equipo necesita responder en el verde para que esa energía se transforme en algo más que aliento.

Ahora viene la segunda rueda, con todo por delante. Habrá que ver cómo se arma el plantel para lo que resta, porque las lesiones, las suspensiones y el cansancio ya se hacen notar. La incertidumbre es parte del juego en estas categorías, pero también es momento de empezar a definir un estilo más claro, una idea que trascienda el “vamos que se puede”.

Desde la opinión, creo que este empate sirve de espejo. Muestra un Chicago luchador pero todavía incompleto. La cantera sigue siendo la gran promesa y la hinchada el motor que nunca se apaga. Ojalá en las próximas fechas se vea esa evolución que todos esperamos. El barrio y la historia lo merecen.

Queda la sensación de que se pudo haber sacado más, pero también la convicción de que este equipo tiene con qué. La segunda rueda dirá si el Torito logra dar el salto de calidad o si seguimos en esta montaña rusa de resultados que nos tiene a todos con el corazón en la boca.

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