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La fría noche de Mataderos que terminó sin goles

Nueva Chicago igualó 0-0 en su cancha ante un rival directo en una jornada marcada por el viento helado y un juego trabado. El Torito sumó un punto que, más allá del resultado, deja sensaciones encontradas en el barrio.

Publicado el 27 de julio de 2026, 08:35 hs

En una noche de esas que hacen honor al apodo de "La Nevera", Nueva Chicago no pudo romper el cero ante su gente y repartió puntos en el estadio de Mataderos. El partido, que se jugó bajo un viento cortante que bajó la sensación térmica varios grados, dejó un 0-0 que genera más preguntas que certezas entre los hinchas del Torito.

Desde los primeros minutos se vio que el frío no solo afectaba a los jugadores sino también a las ideas. El local, que salió con intención de imponer su ritmo habitual en casa, encontró un rival bien plantado que priorizó la marca y la interrupción del juego. Los primeros 45 minutos fueron de dominio territorial de Chicago, pero sin profundidad real: algunos centros desde las bandas y un par de remates de media distancia que no inquietaron demasiado al arquero visitante.

En el complemento la historia no cambió sustancialmente. El verde y negro buscó variantes desde el banco, pero el viento y un campo que empezó a pesar por la humedad no ayudaron a la elaboración. Hubo un par de situaciones claras, especialmente un cabezazo que rozó el palo y una jugada colectiva que terminó en un remate desviado, pero el arco rival parecía hechizado.

Desde las tribunas, la hinchada acompañó con su habitual fervor. En Mataderos se sabe que el aguante no depende del marcador, y anoche no fue la excepción. Cánticos, bombos y el clásico "dale Torito" retumbaron en el barrio durante los 90 minutos, aunque el resultado dejó un sabor amargo.

Para el cuerpo técnico, el punto sirve para sumar en la tabla y mantener la distancia con los de abajo, pero queda la sensación de que se perdieron dos puntos en casa. El equipo mostró solidez defensiva, algo que viene siendo una constante en las últimas presentaciones, pero le faltó esa chispa en los últimos metros que suele aparecer en noches menos frías.

El estadio de Mataderos, con sus tribunas históricas y ese aire de barrio obrero que nunca se pierde, volvió a ser un fortín donde el frío se sintió más que nunca. Los socios que se acercaron pese al mal tiempo fueron testigos de un partido típico de estas instancias: mucho roce, pocas luces y un empate que obliga a pensar en lo que viene.

Con este resultado, Nueva Chicago mantiene su posición en la zona media-alta de la tabla, pero sabe que necesita volver a ganar pronto para no perder terreno. El próximo compromiso, fuera de casa, será clave para recuperar esa confianza que se extrañó anoche en la cancha del Torito.

En la memoria de los más viejos del barrio, noches como esta se repiten cada temporada: partidos duros, clima hostil y un punto que a veces sabe a poco y otras a mucho. Anoche, en Mataderos, el verde y negro sumó uno más en su larga historia de lucha e identidad.

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