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Empate agónico en Quilmes: el Torito no pudo quedarse con los tres puntos

Nueva Chicago igualó 1-1 ante Almagro en un partido de mucha entrega pero escasa precisión. La hinchada verde y negra se fue con la sensación de que se escaparon dos puntos de Mataderos.

Publicado el 10 de agosto de 2026, 23:45 hs

Pelota de fútbol en el instante de entrar en la red del arco

El Torito sumó un punto en su visita a Quilmes, pero el empate 1-1 del domingo deja más bronca que conformidad en la hinchada de Mataderos. Fue un partido típico de Primera Nacional: intenso, friccionado y con momentos donde se vio que a ambos equipos les costó definir.

Desde el arranque se notó que Chicago salió con la idea de presionar alto y no dejarle comodidad al local. Almagro, por su lado, se plantó bien atrás y apostó a los contragolpes. El primer gol llegó para los cerveceros en una jugada aislada que encontró desatenta a nuestra última línea. Ahí se vio que todavía falta ajustar algunos detalles defensivos que, en esta categoría, se pagan caros.

Sin embargo, el equipo de Mataderos mostró carácter. Empató el partido con garra y mereció pasar al frente en varios pasajes del segundo tiempo. La cantera respondió una vez más: varios pibes entraron desde el banco y le dieron frescura al mediocampo, aunque la falta de definición terminó siendo la gran deuda de la tarde.

Lo que más se destaca es el aguante de la hinchada. Viajaron fuerte a Quilmes y no pararon de alentar ni un minuto, incluso cuando el resultado no acompañaba. Esa mística de la tribuna es la que siempre termina sosteniendo al club, más allá de los altibajos dentro de la cancha.

Ahora viene una semana clave para rearmarse. El plantel necesita recuperar energías y el cuerpo técnico deberá corregir esos errores puntuales que impidieron llevarse la victoria. Porque si algo quedó claro es que este equipo tiene condiciones para pelear arriba, pero la ansiedad y la imprecisión en los metros finales siguen siendo un obstáculo.

Desde la perspectiva de la hinchada, el empate sabe a poco. Quilmes es un rival directo y dejarlo con un punto en casa duele. Sin embargo, hay que mirar el vaso medio lleno: el Torito no pierde y sigue sumando en una zona complicada de la tabla. La rivalidad histórica con los de sur bonaerense suma un condimento extra a estos duelos y ayer se vivió en cada metro de la cancha.

La cantera vuelve a aparecer como la gran esperanza. Varios juveniles mostraron personalidad y eso genera ilusión de cara al futuro. En un club como Nueva Chicago, donde la identidad barrial y el sentido de pertenencia son tan fuertes, ver a los pibes del barrio defendiendo la camiseta es lo que realmente emociona.

Queda la sensación de que se escaparon dos puntos, pero también la certeza de que este equipo tiene huevos para seguir remando. La previa del próximo partido ya empieza a cocinarse en Mataderos con la misma pasión de siempre: expectativa alta, análisis sincero y la convicción de que, con ajustes y un poco más de puntería, los resultados van a llegar.

Porque el verde y negro no se conforma con empates. La hinchada de Chicago siempre sueña con más, con ese ascenso que se viene postergando pero que late fuerte en cada bandera que flamea en la tribuna. Ahora es momento de resetear, corregir y volver con todo.

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