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Reprogramación del Ascenso: cómo afecta a albos, cuervos y santos por la final del Mundial

La definición del Mundial de Clubes obliga a mover fechas en la Primera Nacional. Mataderos, el barrio y la hinchada de Nueva Chicago ya piensan en cómo se reacomoda el fixture sin perder el ritmo de la cantera y el aguante.

Publicado el 7 de agosto de 2026, 10:35 hs

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La final del Mundial de Clubes que se viene en las próximas semanas obligó a la AFA a mover todas las fechas del ascenso. Albos, cuervos y santos, tres clásicos rivales históricos de Nueva Chicago, verán modificados sus calendarios, y el Torito no es la excepción.

Desde Mataderos se respira esa mezcla de bronca y expectativa que siempre aparece cuando algo externo condiciona el ritmo del campeonato. La hinchada ya empezó a especular con qué consecuencias puede traer este parate forzado, sobre todo porque el plantel viene mostrando una evolución interesante desde las inferiores y la cantera sigue siendo la gran apuesta del barrio.

Si Argentina llega o no a la final, el efecto es el mismo: el fixture completo del ascenso se reacomoda para dejar libre la fecha de la definición. Eso implica que varios partidos que estaban pautados para este fin de semana se corren a mitad de semana o directamente se postergan, y ahí aparece el primer dilema para los muchachos de Chicago: mantener el ritmo o perderlo por el parate.

Los albos de All Boys, siempre duros en Floresta, ya avisaron que el cambio les complica la preparación. Los cuervos de San Lorenzo, con su peso institucional, presionan para que no se les altere demasiado la seguidilla de clásicos. Y los santos de San Martín de Tucumán, que vienen de pelear bien arriba, tendrán que viajar con un calendario más apretado de lo que habían planificado. En el medio, nuestro Torito Verde trata de sacar ventaja de la situación sin ilusionarse de más.

Desde la tribuna se vive con la misma pasión de siempre. La bandera heredada del abuelo sigue flameando en cada previa, y la gente ya se pregunta si estos cambios van a favorecer o perjudicar al equipo que armó el técnico. Lo que sí está claro es que la cantera no se detiene: los pibes siguen entrenando y varios ya asoman como alternativas si el plantel principal sufre el parate.

La cultura del aguante en Mataderos es justamente eso: adaptarse. Ascensos y descensos se han vivido con la misma tribuna llena, y este tipo de reprogramaciones entran en la misma bolsa. No es la primera vez que una competencia internacional nos mueve el piso, pero siempre terminamos respondiendo desde el barrio.

Lo que viene ahora es seguir de cerca cómo se arma el nuevo calendario. Hay quienes creen que el parate puede servir para recuperar jugadores golpeados, otros piensan que enfría el buen momento que venía teniendo el equipo. En cualquier caso, la hinchada ya se prepara para acompañar con el mismo trapo y el mismo cantito de siempre, porque Nueva Chicago se juega tanto en la cancha como en la tribuna.

Queda esperar que los dirigentes del ascenso terminen de cerrar los detalles sin perjudicar demasiado a los clubes del interior y del conurbano, que son los que más sufren estos cambios de última hora. Mientras tanto, en Mataderos se vive con la ansiedad de cada previa: ¿nos va a venir bien el parate o nos va a cortar el envión? Como siempre, el tiempo y la cancha lo dirán.

Lo importante es no perder de vista lo que realmente sostiene al club: la gente, la cantera y esa identidad de barrio que no se negocia. Pase lo que pase con la final del Mundial, el Torito va a seguir peleando con las mismas armas de siempre.

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