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El día que San Martín dejó escapar el control en Mataderos y cayó ante Chicago

Hace diez días, en el estadio de Nueva Chicago, el conjunto tucumano dominaba el partido pero no pudo sostener la ventaja y terminó derrotado. Una derrota que complica su panorama en la temporada.

Publicado el 11 de agosto de 2026, 18:00 hs

El 1 de agosto pasado, en una tarde fresca de Mataderos, San Martín de Tucumán llegó a Nueva Chicago con la necesidad de sumar para mantenerse en la pelea por los primeros puestos. Durante gran parte del encuentro, el equipo visitante mostró superioridad y controló las acciones, pero el Torito, fiel a su historia de resiliencia barrial, supo revertir el trámite y llevarse los tres puntos.

Desde los primeros minutos, el conjunto tucumano impuso condiciones en el mediocampo y generó las situaciones más claras. Con buen manejo de pelota y presión alta, San Martín parecía destinado a abrir el marcador en cualquier momento. Los locales, en cambio, se replegaban y buscaban salidas rápidas por las bandas, apelando a la garra que siempre caracterizó a los equipos que defienden los colores verde y negro en el barrio de los corrales.

Sin embargo, el partido cambió de rumbo en el segundo tiempo. Un error en la salida visitante permitió que Chicago recuperara la pelota en campo rival y, con un contragolpe preciso, abrió el marcador. El gol cayó como un balde de agua fría para San Martín, que hasta ese momento había sido claramente superior. A partir de allí, los dirigidos por el técnico tucumano intentaron reaccionar, pero el Torito se cerró bien atrás y aprovechó los espacios que dejó el rival en busca del empate.

Cerca del final, Chicago liquidó el partido con un segundo tanto que selló la victoria. El público de Mataderos, que nunca dejó de alentar, desbordó de emoción al ver cómo su equipo remontaba un partido que parecía perdido. Para San Martín, en cambio, la caída representa un golpe duro: acumula varios partidos sin victorias y ve cómo se aleja la posibilidad de pelear por el ascenso directo.

Esta derrota en el estadio de Nueva Chicago no es solo un resultado más en la tabla. Habla de la mística del Torito en su casa, de un barrio que empuja desde las tribunas y de un equipo que, más allá de las individualidades, siempre encuentra la forma de competir. San Martín se va de Mataderos con las manos vacías y con la obligación de recomponerse rápido para no seguir complicando su temporada.

Desde la memoria torera, estos partidos recuerdan viejas gestas en las que Chicago supo dar vuelta situaciones adversas. El verde y negro, construido a pulmón por inmigrantes y trabajadores de los frigoríficos, vuelve a demostrar que en Mataderos la historia se escribe con esfuerzo y corazón, más allá de quien domine el balón durante los primeros minutos.

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